Bañarse a jicarazos

Literalmente. Hoy hablaré de bañarse no con regadera sino con una cubeta, un moldecito, jícara o como le quieras llamar.

Resulta que ayer hablé a la compañía de gas para que me resurtieran el mismo en mi departamento, petición que fue negada al haber un adeudo pendiente. Como no podía ir en ese momento a sacar dinero e ir a pagar, pensé “total, por un día que me bañe con agua helada”. Error.

Hace aproximadamente un año (cuando vivía en otra casa), por pereza y decidia de no pedir gas por parte mía y de un amigo con el que vivía, nos valía y no había tanto problema: El ritual era, una vez que estaba en la regadera, contaba hasta 3 y me metía de golpe al agua; los primeros segundos eran difíciles, pero pasando los mismos, la frescura y relajación de bañarme con agua helada eran indescriptibles. Sólo perdí una batalla ante el agua, una vez en la que podría jurar, casi casi salía en forma de escarcha. Hoy ya no soy tan valiente.

Me pongo a pensar en la gran capacidad que tenía para bañarme con agua fría y la extraño. Hoy no quise, siquiera, hacer el intento. Pensé en que me podía enfermar y decidí calentarme agua en una parrilla eléctrica, meterme con una cubeta al baño, y como ya lo mencioné, bañarme a jicarazos. ¡Qué actividad tan extraña!

Aunque puedo mencionar que después del baño, tuve una sensación de satisfacción por haberlo logrado, la verdad es que el proceso no es cómodo. Me puse a pensar en las millones de personas a lo largo del país (y del mundo) que sufren mucho más frío que yo, y que no tienen siquiera un lugar digno en donde bañarse, o peor aún, que no tienen en donde calentarse un poco de agua ni para beber, ni para bañarse ¡Qué vida tan jodida que no nos trata a todos por igual! Si yo fuera presidente, gobernador, etc. sería una de las cosas de las que me aseguraría que no sufrieran mis gobernados. Aunque pensándolo bien, el “si yo fuera” puede que sólo sea un pretexto para no actuar en consecuencia y en beneficio de otras personas, un pretexto tan cobarde como el “me puedo enfermar” para no meterme al agua helada.

 

(04/01/11)

Mi 2010

A sólo unas horas de dejar atrás este 2010, me pongo a reflexionar en todo lo que me sucedió durante estos 12 meses e intento encasillarlo y generalizarlo con pocas palabras, pero no puedo. Quisiera creer que este fue un año de estabilización en mi vida pero no sé si alcance ese grado. Pudiera decir que este año para mí se resumiría a aspectos laborales, sin embargo no podría dejar de lado la parte del autoaprendizaje en 2 áreas: técnico (capacitación aplicable a mi trabajo y a mis pasatiempos) y la emocional y de superación (la aplicable a mi propia vida). Puedo decir también que este año ha sido uno en el que retomé la lectura fuertemente, lo que me agrada pero no me conforma.

En este 2010 que se acaba, las palabras resignación, comprensión y perdón, sin dudas fueron de las más relevantes a nivel personal, y es que han sido producto de una reflexión intensa y contínua que me ha llevado a responder varias inquietudes que arrastraba (y de las cuales todavía tengo algunas).

El 2010 ha sido la calma después de la tormenta, esa calma en la que hay mucho silencio, en la que todavía existe desastre presente y en la que apenas empiezas a recuperar energías para poner orden y arreglar todos los daños que dejó a su paso alguna catástrofe. Este año fue esa calma pero sin el momento catárquico que por lo regular conlleva; se limitó a ser un período de asimilación, aceptación y análisis.

Este año ha sido un poco aburrido -debo decirlo -Sin altibajos (emocionales, muchos) en mi vida que hagan de este año uno especial, pero que era muy necesario -repito -para poner algunas cosas en su lugar.

Agradezco a todas las personas que convivieron conmigo este año; a los que me ayudaron, me orientaron, me abrieron los ojos, me escucharon, me hablaron. Pido perdón por las faltas que haya cometido y por algunas actitudes que consciente o inconscientemente adopté ante ciertos hechos.

Por último, debo agradecer a Dios por todas las bendiciones con las que, un año más, me ha privilegiado, y pedirle a su vez que me siga amparando los años que vienen. Así mismo, rezo porque ayude a todas las personas que sufren por diversas situaciones ajenas a su voluntad, para que ellas también, tengan la posibilidad de escribir algún día en la forma que yo lo hago en estos momentos: libre, tranquilo, bajo un techo, con mi familia cerca, en una cama, con tecnología, sabiendo que mañana me despertaré sin preocupación alguna.

 

(31/12/10)

Soy tu paz

Y te siento, y puedo respirarte. Y te huelo, y puedo acariciarte. Y te beso y puedo desnudarte. Y te huelo y puedo abrazarte. Y sé que estás tranquila, que sólo ahí, en ese lugar, en ese momento, vives en paz; paz que no quieres, paz que te intoxica, que te aburre, pero paz que sabes bien que sólo ahí encuentras.

 

(28/12/10)

Soy mi peor enemigo

Platicaba con un muy buen amigo acerca de ser tu propio enemigo. Dicen que no hay peor juez que uno mismo; pues bien, no hay peor enemigo que uno mismo. Puedo asegurar qeu estoy en una etapa de mi vida en la que yo soy mi peor enemigo, en la que lucho día a día en una batalla entre cabeza, corazón e instinto, intentando que la razón salga vencedora… pero no siempre lográndolo.

He aprendido a que sólo de uno mismo depende la felicidad; no de las circunstancias, y que si éstas son adversas, son porque nosotros las generamos de esa manera. Creo en el karma ahora más que nunca y pienso que ésta es un arma relevante a tu favor o en tu contra.

En estos momentos soy mi peor enemigo porque me falta el valor para hacer muchas cosas que quiero, porque mi energía ha estado intermitente lo que no me permite prender y emprender algunas que quisiera. Sin embargo, puedo decir orgullosamente que lo tengo (a mi enemigo) ya casi en el suelo; que estoy a punto de ganar esta larga guerra porque cada vez despego con más fuerza.

Platicaba con Jesús Rodríguez (ese amigo con el que conversaba) que creo poder identificar a las personas que también son sus propias enemigas, y que se encuentran en una etapa en la que la lucha es sólo contra su Yo. ¿Cómo identificarlo? Simple: indecisiones. Las aguas en la vida de esas personas se encuentran en relativa y aparente calma, y la embarcación de su vida no avanza.

¿Qué se necesita para vencerte a ti mismo?

Como estás en una lucha en igualdad de circunstancias (porque estás peleando contra ti mismo) necesitas de refuerzos indispensables: familia y amigos. Como estás ante un enemigo que conoce todos tus puntos débiles, necesitas cambiar de estrategia: hacer cosas que nunca habías hecho. Como te encuentras ante un enemigo que conoce tu pasado y sabe qué te preocupa del futuro, sólo vive el presente, sólo decide en el presente y véncelo en ese mismo presente que estás dejando pasar.

 

(15/12/10)

Por qué la Semana Santa cambia cada año

Por qué la Semana Santa cambia cada año

Me decía una tía que todos los días se aprende algo nuevo… y es verdad. Pues bien, uno de mis aprendizajes de estos últimos días, fue el saber por qué Semana Santa cambia cada año de fecha. No sé si sea algo que la mayoría ya sepa, o no, pero a mí me sorprendió la respuesta que me dio un amigo medio gay (sí, eres tú cabrón jaja) del trabajo.

Resulta ser que la Semana Santa se rige de acuerdo al ciclo lunar:

“El Año litúrgico no se ciñe estrictamente al año calendario, sino que varía de acuerdo con el ciclo lunar.

Cuenta la historia, que la noche en la que el pueblo judío salió de Egipto, había luna llena y eso les permitió prescindir de las lámparas para que no les descubrieran los soldados del faraón.

Los judíos celebran este acontecimiento cada año en la pascua judía o “Pesaj”, que siempre concuerda con una noche de luna llena, en recuerdo de los israelitas que huyeron de Egipto pasando por el Mar Rojo.

Podemos estar seguros, por lo tanto, de que el primer Jueves Santo de la historia, cuando Jesús celebraba la Pascua judía con su discípulos, era una noche de luna llena.

Por eso, la Iglesia fija el Jueves Santo en la luna llena que se presenta entre el mes de marzo y abril y tomando esta fecha como centro del Año litúrgico, las demás fechas se mueven en relación a esta y hay algunas fiestas que varían de fecha una o dos semanas.”

Catholic.net

 

(15/12/10)

¿Soy lo que ven?

Un post de mi hermana me hizo reflexionar acerca de vender lo que ofrecemos, de aparentar lo que somos. Me puse a pensar en mi persona, ¿realmente les ofrezco de mi persona lo que realmente soy? Pienso que sí, pero con un problema…

Siempre he dicho que soy un todo terreno, que soy aprendiz todo, maestro en nada. Es verdad. Tengo gustos tan diversos que me permiten tratar con personas tan diferentes, que me permiten convivir en lugares tan desiguales, que me permiten realizar actividades tan plurales. Entonces… ¿Qué escena mostrar de toda la película de mi vida? ¿Qué facetas dejar al alcance de todas las personas? Lo justo es mostrar todas, y creo que lo hago bien. Sé que lo hago bien cuando de repente, un día me dicen que parezco señor y otros que me veo más chico de lo que estoy. Sé que muestro todas mis facetas cuando me dicen que tengo gustos “raros”. Sé que la gente me conoce cuando me tacha de “valemadrista” pero me apoya para que lidere algo; cuando me hablan de literatura, albures, finanzas, política o tecnología, en un mismo día. Hace algún tiempo creía que esto era un problema. Mi papá me hizo ver que al contrario, que es más el provecho que puedo obtener de esto. Que me puedo adaptar mejor a diferentes situaciones, que puedo ser útil en muchos más lugares. Es cierto, aunque no me dijo la principal ventaja: tengo la capacidad de disfrutar más cosas de la vida.

¿Soy lo que les vendo? Sí, y qué mejor muestra que este blog, que mis perfiles sociales, que son los medios por los que vendo este producto llamado Jesús Cuevas Peña.

 

(12/12/10)

¿El dinero te hace feliz?

A lo mejor muchos de ustedes que me conocen, saben que siempre me ha gustado analizar la relación que tiene el dinero con la felicidad. Mucho de lo que he escrito al respecto, se fue con mi antiguo blog al no poderlo recuperar (pronto reescribiré nuevamente algunas de las cosas que pienso al respecto).

Hoy se me ocurrió preguntarle a Martin Varsavsky (por mucho, la persona más interesante que sigo en Twitter) lo siguiente:

A lo que me respondió lo siguiente:

 

(09/12/10)

Procura coquetearme más y te aseguro que me hundo en ti

Hundirme en ti ¿Cómo no hacerlo si necesito entrar a lo más profundo de tu ser? Porque sólo al hundirme me inundarás de vida. Procúralo porque entre tus muslos redescubro el porqué de mi alma, el nacimiento de mi luz, la muerte del pasado. Me hundiría en ti para desahogarme de mí; porque me asfixias sin matar, pero me ahogas sin ahorcar. Porque me hundo en ti a cada mañana, entre tus brazos que me cobijan, que me reviven, que me matan. Procúralo para hundirme en ti, para sentirme vivo, para que tu mirada me ahogue mientras me sumerjo en ella.

 

(08/12/10)

Soy como la vista

Porque mi vida es así, como la vista. La vista que puede atravesar sin problema alguno la oscuridad pero que choca inevitablemente con la luz. Como esa vista que puede conectar a todo el cuerpo cuando detecta algo que le deleita, que la place.

Imito a la vista cada día, todos los días. Soy como ella porque intento darle lo mejor a la vida, porque es incansable. Soy como la vista porque no entiendes su funcionamiento; porque busca encontrar tus partes más hermosas, porque sabe que en ti, está lo mejor de la vida. Porque sabe que la oscuridad la atravesará por más extensa que sea. Porque no le importa chocar cuando encuentre la luz nuevamente.

 

(27/11/10)