Leer poesía

Lo maravilloso de la poesía es que nunca es la misma: la lees una vez para conocerla, dos para entenderla, tres para sentirla. Cuatro, cinco… diez, para volverla a entender y volverla a sentir. Porque nunca es la misma.
Por eso, uno nunca termina de leer un libro de poesía. Porque puedes contar una novela, pero no un poema. Porque la historia es permanente, mas no el sentimiento. Porque la poesía es infinita.
Leer poesía

Me da miedo pasear a mis perros

Dolly (Husky) y Mocoso (cruza de labrador) sufren por mis miedos. Si antes los paseaba poco, ahora es casi nulo. Hoy decidí romper eso. Le puse su pechera a Mocoso, y agarré la correa de Dolly. Salí nervioso porque, justo frente a mi casa, hay una perra pitbull (aunque no muy grande). La perra, en cuanto vio que salía con mis perros, empezó a alterarse. No importa, estaba previsto. Salimos. Apenas íbamos en la esquina, cuando otro pitbull (al parecer, macho), afortunadamente amarrado por su dueño, se pone agresivo intentando acercarse a Dolly. Ahí se desbordó mi miedo y me regresé a la casa.

Mis miedos no son infundados. Hace años, una pitbull atacó a un perro viejito que tenía, la agarré a patadas y no lo soltaba. Afortunadamente, le mordió puro músculo, pero la verdad, creí que Morrito, ahí quedaría.

Hace dos años, la misma perra, atacó a mi Dolly mientras mi novia la paseaba. La pitbull la mordió y la agarró como trapo. Tuve que aventármele a la pitbull encima para que la soltara. Tuvo algunas heridas pero afortunadamente la libró.

Espero, poco a poco, poder ir superando ese miedo.

Odio a los pitbulls.

Me da miedo pasear a mis perros

34

JESÚS murió a los 33 y me puso a prueba a la misma edad. Él pudo resucitar, y yo, apenas pude sobrevivir. Hoy cumplo 34 y le doy gracias a Dios por otro año más de vida. Entro más saludable y más tranquilo que hace un año.

Agradezco a Dios haber podido compartir el día de hoy con mis dos padres. Les amo. Esa es sin duda la mayor alegría de mi día.

Hoy he tenido muy presentes a mis abuelos. Sobre todo a mi abuela Teresa Maciel, de quien le regalé un cuadro a mi papá, y a mi abuelito José Peña, dueño de la pluma con la que escribo estas letras (en mi libreta).

Treinta y cuatro años de vida digna, rodeada de amor. ¡GRACIAS!

34

El 1 de Enero no debería ser asueto

Para los que solemos ser indisciplimados, que el 1 de Enero sea día libre, nos complica iniciar el año con decisión. Los indisciplinados somos débiles de mente. Que el primer día del año exista la libertad de levantarte tarde, la imposibilidad de realizar pendientes por el cierre de negocios, te quita energía para el día que regresas a actividades.

Guarromántico resume mi sentir:

Guarromántico increíblemente ha influido mucho en mi vida en los últimos meses. Ya contaré lo realmente increíble de cómo Guarromántico me chingó hace meses. Buenas noches.

El 1 de Enero no debería ser asueto

Mi 2018

Hace un año escribí:

Lo único malo de que termine el 2017 es que siempre puede haber un año peor, y no me queda más que estar listo por si eso llegara a suceder.

No sé si fue una sentencia, o qué sucedió. Pero así lo fue. Puedo decir, con certeza, que este ha sido el peor año de mi vida. Sin embargo, sigo teniendo muchas cosas qué agradecer. Porque Dios sigue conmigo. Porque lo peor que uno puede hacer ante la adversidad, es alejarse y dudar de él.

Uno no comprende que la adversidad lo hace crecer a uno hasta que se enfrenta a ella. Y este año me ha hecho crecer. Mucho.

Este año ha sido de dolor, enfermedad, desamor, depresión, ansiedad, tristeza. Y a pesar de todo, ahorita iré con mi hermano y mamá, a su pueblo, a terminar el año. A pesar de todo, mi papá está disfrutando de mis hermanos y mi sobrino. A pesar de todo, Aquí estoy, en la tranquilidad de mi casa, escribiendo este texto. Gracias Dios.

¿El 2019 será mejor o peor? No lo sé. Pero ahora comprendo que la vida está hecha de esto.

Mi 2018

Quiero desahogarme

Estos últimos días han sido difíciles. Mucho. Uno sufre más cuando no comprende las cosas. Será que no todo debe ser entendido sino aceptado. Pero aceptar es más difícil sin entender. A veces olvidamos que la mente, el cuerpo, el alma y el amor se manejan separados. Que no siempre se entienden.

Mi amor y mi alma no comprenden que el perdón no aparezca. Mi cuerpo y mi mente lo aceptan. Con trabajo.

Llega la ansiedad producto de la frustración. La desesperación de la impotencia. Lucho contra las horas, los recuerdos, el colchón. Contra mí.

No se puede regresar el tiempo pero se puede recomenzar. En donde mismo o en otro lado. Mi corazón, mi alma y mi amor quisieran donde mismo. Mi mente debe llevarlos a otro lado. Y digo debe porque la vida nos coloca donde no pedimos.

Jesús: estos 33 han sido de muerte. Está pesada la cruz. Está dura la enseñanza, maestro.

Ya me desahogué.

Quiero desahogarme

El mal amigo

Cumples 33 e inevitablemente piensa uno en ti. Perdóname por hablarte de tú, pero no soy muy formal con mis amigos. De hecho, soy muy “confianzudo”, aunque tampoco te llamaré “tocayo”. Me desagrada esa palabra. Además, me gusta mi nombre pero no soy digno. JESÚS, nombre tan corto y a la vez tan grande.

Treinta y tres años y cambiaste la historia de la humanidad. Yo 33 y ya no sé ni qué está bien y qué está mal. Treinta y tres años, y dos mil después, sigues cambiando la vida de las personas. Yo 33 y no puedo con mis cruces que son mínimas. No me comparo. Yo no soy Dios. Aunque ser tu amigo, supongo que algo debe servir. Aunque yo sea un mal amigo. De hecho, perdóname también por la relación tan descuidada que tengo contigo. A veces se me olvida que eres quien no abandona, que soy yo el que se aleja.

Te soy honesto. A veces no sé si agradecerte por seguirme a donde voy, o reclamarte el no gritarme y decirme para dónde vaya. Es edad que ya debería saberlo. Es edad que ya se me ha olvidado. Por eso no me dejes, porque solo, me volvería loco. Hoy prometo no olvidar que vas conmigo. Andemos juntos. Tú tomando vino, y yo cerveza. Prometo ya no ser un mal amigo.

El mal amigo

Mi 2017

No sé qué pensar de este año. Creí que sería uno grandioso y ha sido uno terrible. El hijo de puta ya casi se acaba, y todavía me tiene a prueba. Pero bueno, por fin se termina este año de mierda. Pinche Tierra: le hubieras acelerado.

Tal vez es de cobardes echarle la culpa a los años, pero es más fácil pensar en este tipo de ciclos para agarrar fuerza. A veces me pongo a pensar: “si no midiéramos el tiempo, ¿cómo actuaríamos? ¿postergaríamos? ¿le daríamos tanta importancia al pasado o al futuro?”.

A pesar de lo difícil que me ha sido este año, tengo mil cosas qué agradecerle a Dios por habérmelas dado: una familia unida, a mis padres sanos, el vivir con la mujer que amo, la compañía de mis perros, trabajo, techo, la vida. Así que, a pesar de las circunstancias, me siguió dando mucha riqueza.

Sin embargo, a este 2018 entro más desmotivado que nunca. No sé si sea bueno. Entrar motivado tampoco es como que haya funcionado para cumplir propósitos. Lo único malo de que termine el 2017 es que siempre puede haber un año peor, y no me queda más que estar listo por si eso llegara a suceder. Tengo 3 metas cuesta arriba y sólo 2 dependen de mí. Que Dios me dé fuerza física, mental y emocional. Y a ustedes también.

Que tengan un tranquilo 2018.

Mi 2017

Recursos inhumanos

Los medios se han encargado de que al pensar en un sindicato, pensemos en personajes como Elba Esther Gordillo, como Romero Deschamps, personajes que se han enriquecido en nombre de la defensa de los trabajadores. La generalidad no es así. La generalidad es la de millones de trabajadores en todo el país, trabajando bajo abusos, injusticias e ilegalidades por parte de sus patrones y de millones de empresas. Por eso insisto: siempre será mejor un sindicato abusivo que un patrón abusivo.

No solamente son los sueldos de miseria que se ofrecen, no solamente son los requisitos llenos de racismo y discriminación a la hora de seleccionar personal: mujeres con buena presentación, hombres no mayores de 40 años, mujeres casadas, mujeres solteras, etc. Basta dar una revisada rápida a las ofertas laborales. Pero no sólo es eso,¿Cuántas personas trabajan en Colima (y en México) sin seguro social ni prestaciones de ley? ¿A cuántos trabajadores les cobran multas sus empleadores por cualquier capricho por el que se les ocurra descontarles de su sueldo? ¿Cuántos trabajadores no reciben un sueldo porque trabajan “por comisiones” o “por propinas”? ¿A cuántos exempleados los amenazan con demandarlos si trabajan en otra empresa de la misma industria queriendo prohibir que una persona trabaje en lo que sabe hacer? ¿Cuántas personas no ponen sus recursos como computadora, vehículo y teléfono sin recibir un pago a cambio de esto? ¿Cuántas personas trabajan bajo contratos mensuales para supuestamente evitar que generen antigüedad y evitar el pago de indemnizaciones si ya no los requieren?

Hoy los departamentos de recursos humanos no son departamentos que administren y cuiden el bien más importante de una organización: las personas, son departamentos que se han convertido en verdugos y ejecutores de injusticias patronales.

En las últimas semanas diferentes personas me han reportado injusticias en sus empleos con la finalidad de que lo haga público. No lo hago público por tratarse de problemas entre particulares, pero sí los señalo conservando el anonimato de ambas partes:

Una persona que después de tres años laborando en una empresa, al que le tocaban $40 mil pesos de liquidación, le pagaron el 10%. Es su primer empleo. Si demanda, no le dan carta de recomendación. Eso, aunado a que las empresas, cual mafiosos, tienen un “pacto de caballeros” en el que no contratan a un trabajador que decidió defenderse legalmente, y aquí entra otro caso:

Una mujer que superó todo el proceso de selección, pero cuando el área de recursos humanos descubrió que había demandado a su antiguo empleador, no la contrató. No les importó que la demanda hubiera sido por acoso sexual.

Otra persona, que después de trabajar ocho años para una empresa, la despidieron (junto a todos sus compañeros) de un día para otro, y no los liquidaron porque la razón social para la que supuestamente trabajaban la declararon en quiebra, aunque la empresa siga funcionando bajo otras razones sociales.

Otra persona que despidieron por tener una enfermedad hormonal que no afecta su trabajo, y por el cual, incluso, recibió reconocimiento antes de que supieran que tenía dicha enfermedad.

Dice Richard Branson: “entrena a tus empleados lo suficientemente bien como para que se puedan ir. Trátalos lo suficientemente bien para que quieran quedarse”. Aquí es el contrario: no los capacitan porque luego se les van. No los tratan bien… “que agradezcan que les dan trabajo”.

A los empresarios les gusta pararse el cuello al decir que generan empleos, como si los generaran por caridad y no por una necesidad operativa de su negocio. Como si lo hicieran por un favor y no porque necesitan del trabajo de otras personas para que su empresa funcione, pero ante circunstancias económicas adversas, los recortes de personal no fallan. ¿En dónde quedaron los empresarios como Eugenio Garza Sada?

Recursos inhumanos

De la política deben vivir los políticos, no los periodistas

Hay periodistas en los que vale más su pluma que su palabra. Parece que se han creído demasiado eso del “cuarto poder” y buscan obtener recursos públicos a como dé lugar para mantenerse: dádivas, “chayote”, venta de publicidad a entes públicos, subsidios, etc. Parece que se han creído tan poderosos que en lugar de limitarse a informar y opinar, se suben al ring contra actores políticos con los que disienten en cada oportunidad. Caso reciente José Cárdenas con López Obrador. Porque una cosa es diferir en opiniones, y otra, utilizar a los medios para mandar mensajes que bien cabrían mejor en un correo electrónico. Mucho de esto es consecuencia del “chayote”.

Mal estamos cuando los medios de comunicación y los periodistas necesitan del recurso público para subsistir, porque la publicidad no alcanza y porque los lectores no pagamos. Porque los medios tradicionales perdieron relevancia o tuvieron que experimentar una migración a Internet y contra Internet. Muchos se convirtieron en prostitutas del click (click whores) que en búsqueda de una impresión más del banner, se dedican a publicar contenido sensacionalista irrelevante, a publicar bajo reglas del SEO (optimización para buscadores) y no de la RAE. No es una crisis local ni nacional, pero es una crisis que ha provocado que periodistas se vendan por $200 pesos. No hay libertad de expresión si no hay libertad financiera.

Hablando de prostitución, tampoco prostituyamos el concepto de periodista. Los que nos limitamos a opinar e intentar influir en el quehacer político, no somos periodistas. No importa que hayamos estudiado ciencias de la comunicación, no importa que el término del diccionario nos respalde. Bien dicen en House of Cards: “no es periodismo si no es investigación”.

Un periodista no debería buscar la imparcialidad, un medio tampoco debería pregonar la misma. Ni es creíble, ni es rentable. Sin embargo, cualquiera de los dos, deberían tener la libertad para respaldar cualquier proyecto, por coincidencia ideológica y no por interés económico. Demasiado arriesgan algunos periodistas como para ni siquiera tener asegurado el sustento. Por eso, como consumidores de medios, deberíamos tener un compromiso de pagar por la información así como pagamos por lo tangible. Pagar a quien nosotros queramos, pero preocuparnos por la sustentabilidad de quien nos informa.

Celebremos, hoy 7 de Junio, más que la libertad de expresión, la oportunidad de expresarnos de los que no vivimos del periodismo, de los que jugamos “a la segura” detrás de un escritorio o de un micrófono, porque el periodista de verdad, no tiene mucho qué celebrar.

De la política deben vivir los políticos, no los periodistas