Explicación (03/03/11)

¿Es que acaso tengo que dar una explicación?

Hace unos días (ya casi una semana) anunciaba que me retiraría temporalmente de Facebook y Twitter.

Algunas personas me preguntan y se sorprenden acerca de mi alejamiento de las redes sociales, -cómo una persona de la que las redes sociales, son herramienta importante para su trabajo, se puede alejar-me dicen. Pues lo he hecho. Obvio, no he dejado de atender mis compromisos profesionales en Facebook ni en Twitter, pero para eso tengo cuentas totalmente independientes a las personales, en las que no veo ni publico actualización alguna.

¿Entonces qué pasó? ¿A qué se debe?

NO HA PASADO NADA RELEVANTE, IMPORTANTE O DESAGRADABLE. Tampoco vi algo que no quería ver, o me enteré de algo que me hizo daño. No, eso del stalkeo, lo dejé hace varios meses. Simple y sencillamente estoy en un mood en donde lo único que quiero es simplicidad, y a la vez, una especie de back to basics y decidí que podía prescindir de las redes sociales por un tiempo. Disconnect to connect decía algún comercial que vi un día. Funciona.

¿Volveré? ¡Por supuesto! Amo las redes sociales, amo facebook, twitter, y demás sarta de herramientas de las que nos ha provisto internet -a quien también amo -para decir babosadas.

A menos de una semana, ya he visto cambios positivos que ni siquiera había previsto, como el aumento considerable en la lectura, un decremento importante en mi mal hábito de procrastinar, y demás “ventajas” que los amantes de los métodos de productividad señalarían.

Estaré escribiendo aquí frecuentemente -Espero- ya que es la única herramienta de publicación que estoy utilizando. Ahora sí que a mi Tumblr, no lo suelto por nada.

Si quieren contactarme, también estaré utilizando mi correo personal -no se preocupen, no quiero desaparecer.

En fin, sin más que agregar, espero que se despreocupen (si algún ingenuo lo estuvo), y que visiten seguido mi web/página/blog/tumblr o como le quieran llamar a esto.

Los quiero.

De cosas erróneas

Es increíble cómo una idea puede controlar una vida. Es frustrante cómo un pensamiento erróneo puede afectar tantas circunstancias.

Cada vez comprendo más la fuerza de un ideal equívocado, de un mal consejo, de un principio distorsionado.

Veo a lo lejos cómo se derrumba aquello, siento cerca cómo golpea la nada. Qué pena. Qué difícil. Qué fuerte. Qué triste.

 

(28/02/11)

Adiós FarmVille

Hoy decidí eliminar mi granja. Ciertamente no sé cuándo fue que empecé a construirla, sin embargo, para mí su momento ya pasó. Ya no me metía a divertirme y ya me tenían enfadado todas las notificaciones que me llegaban diarias, las cuales, también ya bloqueé.

Llegué al nivel 23, nivel que no es mucho, ni es poco, y que al comparar la granja que tenía con la de otros amigos que pasan incluso el nivel 90, la única diferencia era la cantidad de pendejadas encimadas, pero las granjas eran igual de feas, o peores que la mía.

Dejo de usar el juego social más famoso que (creo) ha existido, y del cual hasta hay algún chiste…

La abuela moribunda le dice a su nieta:

– Para ti, mi bien más preciado. A ti, te voy a heredar la granja, para que por favor la cuides con mucho cariño.

– ¡Qué bien abuelita! ¡No sabía que tenías una granja! ¡Creo que es lo mejor de tu herencia! Pero…¿Y en dónde está esa granja?

– En mi facebook.

En fin, dentro de mis juegos en Facebook ya he jubilado a varios, sobre todo de Metrogames (biotronic, etc) que me enviciaban mucho. Ahorita en cambio juego Madden y CityVille principalmente. Veamos cuánto me dura el gusto por ellos.

La imagen que publico con este post, es cómo quedó la granja antes de morir.

 

(21/02/11)

Las ventanas rotas

Estaba leyendo una de esas cadenas que dejo para cuando no tengo nada qué hacer. Y este correo de “Las Ventanas Rotas” se me hizo muy interesante y creo que tiene mucho de verdad. Les recomiendo su lectura.

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo d especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser bandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no, lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.

¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales.

Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la ‘teoría de las ventanas rotas’, misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás.

 Si una comunidad exhibe signos de deterioro, y esto es algo que parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito.

Si se cometen ‘esas pequeñas faltas’ como estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja y estas pequeñas faltas no son sancionadas, entonces comenzarán a desarrollarse faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.

Si los parques y otros espacios públicos son deteriorados progresivamente y nadie toma acciones al respecto, estos lugares serán abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente serán progresivamente ocupados por los delincuentes.

La respuesta de los estudiosos fue más contundente aun, indicando que, ante el descuido y el desorden, crecen muchos males sociales y se degenera el entorno.

Tan solo vea un ejemplo en casa: si un padre de familia deja que su casa tenga algunos desperfectos, como falta de pintura de las paredes en mal estado, malos hábitos de limpieza, malos hábitos alimenticios, malas palabras, falta de respeto entre los miembros del núcleo familiar, etc., etc., etc., entonces poco a poco se caerá en un descuido de las relaciones interpersonales de los familiares y comenzarán a crear malas relaciones con la sociedad en general y quizá algún día llegarán a caer  en prisión.

Esa puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad mexicana, la falta de apego a los valores universales, la falta de respeto de la sociedad entre sí, y hacia las autoridades (extorsión y soborno) y viceversa, la corrupción en todos los niveles, la falta de educación y formación de cultura urbana y la falta de oportunidades, ha generado un país con ventanas rotas, con muchas ventanas rotas y nadie parece estar dispuesto a repararlas.

La solución a este problema yo no la tengo estimado lector pero he comenzado a reparar las ventanas de mi casa, estoy tratando de mejorar los hábitos alimenticios de mi familia, le he pedido a todos los miembros de la familia que evitemos decir malas palabras delante de nuestros hijos, también hemos acordado no mentir, ni siquiera mentiras pequeñas, porque no hay mentiras pequeñas, ni grandes, una mentira es una mentira y punto, hemos acordado aceptar las consecuencias de nuestros actos con valor y responsabilidad, pero sobre todo dar una buena dosis de educación a nuestros hijos, con esto y con la ayuda de Dios espero comenzar a cambiar en algo lo que antes hubiera hecho mal, he soñado que los míos algún día repitan esto el día de mañana, con la finalidad de que los hijos de mis hijos, o los nietos de mis hijos vean algún día, un nuevo México, un México sin ventanas rotas.

 

(07/02/11)

De México, el Génesis y Ezequiel

Leía un artículo que realmente atemoriza sobre la situación de México. Al final, un comentario de un tal Marc, quien cita unos versículos bíblicos, muy acordes para la situación de México.

“Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.” “Prepara las cadenas porque la Nación se ha llenado de sangre, y la cuidad está llena de violencia. Dios pondrá fin a la soberbia de los poderosos y sus lugares altos serán destruidos. Cuando la desesperación los atrape en vano, buscarán descanso. Una tras otra vendrán las desgracias, al igual las malas noticias, no habrá instrucción moral y a los jefes del pueblo no les quedarán consejos. El rey hará duelo, el pricipe se cubrira de tristeza y temblarán las manos del pueblo [aterrorizado]. Yo los trataré según su conducta, y los juzgaré según sus acciones. Así sabrán que yo soy Dios. (Génesis 6:11-12, Ezequiel 7:23-27)

 

(07/02/11)

La locura que no alcanza

Porque falta y sobra, porque se necesita y estorba, porque añora y olvida.

La locura que no alcanza para cumplir, satisfacer o lograr. Esa locura que no intenta más que impulsar pero no actuar; o que actúa pero retrasa, aleja, esconde.

Esa locura que ama, que desprecia, que motiva, que deprime porque nunca alcanza, porque siempre sobra.

Locura es esta que te quiere y que te odia, que desespera y que relaja, que me intriga y da certeza.

¡Ah qué locura que alcanza, se reparte y luego sobra! ¡Ah qué locura que llevaste! ¡¡Ah qué locura que dejaste!! Y que sobra, y que falta.

 

(16/01/10)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche – Pablo Neruda

Hoy me hicieron recordar este gran, gran poema de Pablo Neruda. Porque puede escribir los versos más tristes esta noche, porque puedo leer los versos más tristes este día.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.”

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Yo no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise..

Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda, poeta chileno (1904-1973)

 

(09/01/11)

Bañarse a jicarazos

Literalmente. Hoy hablaré de bañarse no con regadera sino con una cubeta, un moldecito, jícara o como le quieras llamar.

Resulta que ayer hablé a la compañía de gas para que me resurtieran el mismo en mi departamento, petición que fue negada al haber un adeudo pendiente. Como no podía ir en ese momento a sacar dinero e ir a pagar, pensé “total, por un día que me bañe con agua helada”. Error.

Hace aproximadamente un año (cuando vivía en otra casa), por pereza y decidia de no pedir gas por parte mía y de un amigo con el que vivía, nos valía y no había tanto problema: El ritual era, una vez que estaba en la regadera, contaba hasta 3 y me metía de golpe al agua; los primeros segundos eran difíciles, pero pasando los mismos, la frescura y relajación de bañarme con agua helada eran indescriptibles. Sólo perdí una batalla ante el agua, una vez en la que podría jurar, casi casi salía en forma de escarcha. Hoy ya no soy tan valiente.

Me pongo a pensar en la gran capacidad que tenía para bañarme con agua fría y la extraño. Hoy no quise, siquiera, hacer el intento. Pensé en que me podía enfermar y decidí calentarme agua en una parrilla eléctrica, meterme con una cubeta al baño, y como ya lo mencioné, bañarme a jicarazos. ¡Qué actividad tan extraña!

Aunque puedo mencionar que después del baño, tuve una sensación de satisfacción por haberlo logrado, la verdad es que el proceso no es cómodo. Me puse a pensar en las millones de personas a lo largo del país (y del mundo) que sufren mucho más frío que yo, y que no tienen siquiera un lugar digno en donde bañarse, o peor aún, que no tienen en donde calentarse un poco de agua ni para beber, ni para bañarse ¡Qué vida tan jodida que no nos trata a todos por igual! Si yo fuera presidente, gobernador, etc. sería una de las cosas de las que me aseguraría que no sufrieran mis gobernados. Aunque pensándolo bien, el “si yo fuera” puede que sólo sea un pretexto para no actuar en consecuencia y en beneficio de otras personas, un pretexto tan cobarde como el “me puedo enfermar” para no meterme al agua helada.

 

(04/01/11)

Mi 2010

A sólo unas horas de dejar atrás este 2010, me pongo a reflexionar en todo lo que me sucedió durante estos 12 meses e intento encasillarlo y generalizarlo con pocas palabras, pero no puedo. Quisiera creer que este fue un año de estabilización en mi vida pero no sé si alcance ese grado. Pudiera decir que este año para mí se resumiría a aspectos laborales, sin embargo no podría dejar de lado la parte del autoaprendizaje en 2 áreas: técnico (capacitación aplicable a mi trabajo y a mis pasatiempos) y la emocional y de superación (la aplicable a mi propia vida). Puedo decir también que este año ha sido uno en el que retomé la lectura fuertemente, lo que me agrada pero no me conforma.

En este 2010 que se acaba, las palabras resignación, comprensión y perdón, sin dudas fueron de las más relevantes a nivel personal, y es que han sido producto de una reflexión intensa y contínua que me ha llevado a responder varias inquietudes que arrastraba (y de las cuales todavía tengo algunas).

El 2010 ha sido la calma después de la tormenta, esa calma en la que hay mucho silencio, en la que todavía existe desastre presente y en la que apenas empiezas a recuperar energías para poner orden y arreglar todos los daños que dejó a su paso alguna catástrofe. Este año fue esa calma pero sin el momento catárquico que por lo regular conlleva; se limitó a ser un período de asimilación, aceptación y análisis.

Este año ha sido un poco aburrido -debo decirlo -Sin altibajos (emocionales, muchos) en mi vida que hagan de este año uno especial, pero que era muy necesario -repito -para poner algunas cosas en su lugar.

Agradezco a todas las personas que convivieron conmigo este año; a los que me ayudaron, me orientaron, me abrieron los ojos, me escucharon, me hablaron. Pido perdón por las faltas que haya cometido y por algunas actitudes que consciente o inconscientemente adopté ante ciertos hechos.

Por último, debo agradecer a Dios por todas las bendiciones con las que, un año más, me ha privilegiado, y pedirle a su vez que me siga amparando los años que vienen. Así mismo, rezo porque ayude a todas las personas que sufren por diversas situaciones ajenas a su voluntad, para que ellas también, tengan la posibilidad de escribir algún día en la forma que yo lo hago en estos momentos: libre, tranquilo, bajo un techo, con mi familia cerca, en una cama, con tecnología, sabiendo que mañana me despertaré sin preocupación alguna.

 

(31/12/10)