Leer poesía

Lo maravilloso de la poesía es que nunca es la misma: la lees una vez para conocerla, dos para entenderla, tres para sentirla. Cuatro, cinco… diez, para volverla a entender y volverla a sentir. Porque nunca es la misma.
Por eso, uno nunca termina de leer un libro de poesía. Porque puedes contar una novela, pero no un poema. Porque la historia es permanente, mas no el sentimiento. Porque la poesía es infinita.
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