Mi peor adicción

Siempre pensé que mi mayor y más peligrosa adicción era el tomar Coca-Cola, pero no. Mi más peligrosa adicción es pensar en los momentos de soledad.

Cada mañana, al despertar, paso demasiados minutos acostado pensando mil cosas; cada noche repito el proceso.

¿Qué tiene esto de malo?

Lo malo radica no tanto en lo que pienso, si no en que me enfrasco en un proceso vicioso de reflexión, de sobre análisis de las cosas, de dudas, de suposiciones y de exagerada planeación. “Thinkers are great but doers change the world” dice la frase, y esos minutos de tanto pensarn, muchas veces alargan los periodos de indecisión e inactividad.

“Nada más peligroso que una mente desocupada” o algo así dice otra frase, y en esos minutos lo compruebo. Llego a estresarme y preocuparme por cosas que no tienen sentido, a planear cosas que no me interesa llevar a cabo y a suponer… y a recordar.

 

(25/08/11)

Mi peor adicción

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