Mi 2025

Si alguien me asegurara que el próximo año va a ser parecido a este, lo firmaría sin dudarlo. Este año fue uno en el que los meses malos fueron muy, muy malos, y los buenos fueron extraordinarios.

Primero lo importante: agradecer a Dios porque mis padres se encuentran sanos. Lo mismo con mis hermanos y sobrinos. Agradecer que tuve mucho trabajo estos meses, y que nunca hizo falta ni lo básico ni lo importante.

Este año fue en el que se me fue mi Dolly, de quien aún no me acostumbro a su ausencia, y fue un golpe duro en el peor mes del año. En este año también, se infartó uno de mis mejores amigos, y aunque ya se encuentra bien, fue un golpe de realidad durísimo el que un amigo tan cercano pasara por eso. Este año también fue el de una nueva decepción amorosa, dolorosa, porque ingenuamente creí que sería algo para toda la vida, o al menos así lo quería. No se pudo. Por último, este año fue también el de altibajos financieros muy marcados, y es cuando pienso en aquella frase de “A veces nada el pato y a veces ni agua bebe”.

Sin embargo, me quedo con cosas para toda la vida, como caminar por Madrid junto a mi familia, ver al Papa a escasos cuatro metros de mí, caminar de noche todos juntos rumbo a la Torre Eiffel, cruzar la puerta santa de la Basílica de San Pedro, descansar en un café en Londres con mis papás y hermanos, andar en el metro de Roma con mi padre, visitar el Starbucks “más bonito del mundo” con Diego mi hermano, visitar Notre Dame con mi mamá, rezar en la Capilla Sixtina, estar sentado con mi papá en el Parque del Retiro, desayunar con mi hermana y mi sobrino en una taberna, convertirme en padrino de mi sobrino, ver nevar en Kansas City con mis amigos, etc.

Es el año en el que se comprometió mi hermano menor, a quien le deseo felicidad para toda su vida. El año que llegó el gato Canelo a mi casa. El año, en el que después de mucho tiempo en mi cabeza, materialicé “Niño de Piedra“, que estoy por abrir.

Hay tanto qué agradecer a Dios, que para cerrar, le agradezco poder ir en unos minutos, a tomar la última cena de este año con mi familia. Que el 2026 sea igual de bueno e igual de malo. A ti que me lees, te deseo lo mejor.